viernes, 17 de julio de 2015

Kalimán en Jericó - Àngel Burgas

Las nuevas colaboraciones con el blog están aumentando mi ritmo de lectura y es por ello que hoy os traigo la reseña de un libro de la editorial Bambú, desde aquí me gustaría agradecer el envío del ejemplar. 



Título: Kalimán en Jericó
Autor: Àngel Burgas
Editorial: Bambú
Encuadernación: Rústica con solapas
Páginas: 140
Precio: 8 €


Àngel Burgas nace en Figueres y pasa sus primeros 18 años entre la capital de l’Empordà y Roses, una población vecina y con mar que a menudo aparece en sus textos (MAX, Les vacances d’un senyor de Malmö, Show, L’habitació d’en Lionel....). Su padre, Vicenç Burgas (Sant Feliu de Guíxols 1930 –Figueres 1992) era telegrafista, periodista y poeta, y su madre, Carme Trèmols, profesora de danza. Es el mayor de cinco hermanos y de bien joven se siente atraído por la lectura, el arte y el teatro. En Figueres se inicia en esos tres ámbitos: lee un montón de libros y escribe poesía y narraciones; participa en exposiciones de pintura y es alumno de Josep Ministral, a quien substituye, años después, como profesor de un taller de artes plásticas para chavales. Así mismo, forma su grupo de teatro, Tarima de Joc, con el que estrenará Tartan dels micos, de Terenci Moix y después L’Eixarranca, sobre una idea propia. Estudia Bellas Artes en la Universitat de Barcelona (1983-1988) ciudad en la que residirá desde entonces. Vive dos años en Berlín, Alemania, de 1988 a 1990, dónde es admitido como alumno invitado en la Höchschule der Kunste (Escuela superior de arte) en la clase de K. H Hödicke. Berlín es otro espacio que aparece habitualmente en sus obras (Adéu, La fi d’Europa) y pauta fundamental en su desarrollo personal y creativo. De regreso en Barcelona, abandona progresivamente la plástica para centrarse y apostar por la literatura. Publica por primera vez en Proa un conjunto de relatos Show (1999) y trabaja de profesor de Educación visual y plástica y dibujo técnico en diferentes escuelas de la ciudad.



Llegué a Medellín buscando a Adrián y conocí a Nahum, a Hernán Darío, a Jonathan, a Víctor Manuel, a Fernando, a Juan Esteban, a Rubén Darío, a Wilinton, a Douglas, a José Daniel, a Ángel Antonio, a Julio y a Fabio. En Barcelona yo soy Santiago, pero aquí, en la Fundación Faro de Jericó, soy Kalimán, el héroe que escucha las historias reales de unos muchachos heridos, maltratados, desterrados de la buena vida. No se puede borrar lo vivido, y aprender a caminar de nuevo no es tarea fácil. Pero los pelaos de Faro también son Kalimanes, han abandonado la calle y las drogas y el malvivir para empezar a mirar hacia el futuro con esperanza.



Quizás esperaba otra cosa en esta historia, pero sinceramente me ha encantado. Y cuando digo que me ha encantado no me refiero a que me haya gustado las historias tan horribles que he encontrado dentro de este magnífico libro no, me ha gustado conocer un poco más sobre aquellos problemas que pasan en tierras lejanas y no tan lejanas, unas vidas bastante perdidas que buscan llegar a un puerto para lanzar el ancla que te mantienen con el corazón en el puño y con un nudo en la garganta. Pensé que se trataba de un libro infantil, pero estaba más bien equivocado.

En Kalimán en Jericó encontraremos el viaje de Santiago en busca de Adrián en la fundación Faro pero lo que no sabe Santiago es que allí se encontrará con más niños con unas vidas incluso más rotas que las del propio Adrián. 

Santiago será como un héroe para ellos que escuchará sus vidas, unas vidas tan cortas y a la vez tan largas llenas de penurias, drogas y violencia. Algunas de las historias que encontraremos aquí nos dejará pensando si realmente eso puede ocurrir actualmente en la que la respuesta, desgraciadamente será un sí.

Esta historia está llena de relatos, relatos en forma de diálogos narrados por los pelaos de las calles que ahora se encuentran en la fundación que tanto les está ayudando a seguir y buscar un camino que les dirija la vida. Además, obtendremos algunas noticias que nos asombrarán sobre las personas que llevan la fundación y también algo que nos pondrá el vello de punta: qué es lo que ahora quiere hacer cada uno de los niños que están en la fundación. 

El libro lo he disfrutado amargamente y a pequeños sorbos porque estamos ante historias reales bastante rotas desde los primeros años de su vida. Creo que es un libro que todos deberíamos leer porque nos acerca mucho más a personas que han tenido una historia similar. Además podremos encontrar algunas fotos al final del libro que os hará incluso más real (si es que puede ser) todas estas historias. 





1 comentario:

  1. Pues me llama y no jajaj es que lo pintas tan bien que jope quiero leerlo jaja
    Besitos

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