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Mostrando las entradas etiquetadas como Escritos

Andar...

Con la miel entre los labios.  Pasaba por allí, justo donde la calle se bifurcaba. Izquierda o derecha, sólo una elección. Seguí caminando y tomé aquella decisión, parecía que la izquierda me llamaba más y por ello me adentré en aquella calle. No sabía muy bien por qué aquella calle me hirió al dar el primer paso, justo cuando doblé la esquina cuando el aire me despeinó y dejó al descubierto aquel miedo que sentía.  Con la miel entre los labios. Así me dejó aquella noche. Saboreé la miel al comienzo de la calle. El aire me transportó a aquella noche y cerré los ojos para sentir el fuego en mi interior. Seguramente la gente me miraría con cara extraña aunque yo sabía que mi dirección era la correcta y lo que sentía... Con la miel entre los labios. Así me dejó aquella noche. Sin aliento.  Él se acercó y dejó que mi vello se erizara. Mi aliento se entrecortó. Me acarició el hombro descubierto, aquel vestido rojo con tirantes me había dejado sola, sola en...

Las llaves

Vamos y venimos como cada ola que rompe en la orilla dejando su espuma y su efecto al mojarnos los pies. Sentimos cómo se mojan nuestros pies, sentimos su frescura. Cerramos los ojos y, por un momento, nos dejamos llevar mar adentro. Nos sentimos libres en medio de ese paraíso aunque realmente exista una jaula que encierre esa libertad y la lleve mar adentro. La ahoga. Nos deja sin respiración. A medida que crecemos, creamos esa jaula que encierra todos nuestros miedos, nuestras emociones, nuestras relaciones, llegando a tal punto que nos encerramos a nosotros mismos. Además, tenemos la gran capacidad para crear esos candados que cerramos directamente. Que nadie los toque. Que nadie los intente abrir.  Llaves. Qué bonita palabra. Fricativa palatal seguida de labiodental. Nuestra lengua hace el primer recorrido acabado con un roce de dientes en nuestros labios. Qué fácil pronunciarla, qué fácil es soltarla de nuestros labios y qué difícil cogerla al vuelo. La lanzamos ...

Susurros

Desaparecimos por unos instantes y las palabras no hacían falta para expresar aquello que sentíamos en aquel momento. Sentí que era el momento de romper el silencio que nos embaucaba en aquella noche en la que escuchar el baile de la lluvia relajaba nuestro cuerpo. Mi madre me contó que las palabras son sentimientos que brotan de las personas; unas hechas para curar y otras para herir. Desgraciadamente, estamos acostumbrados a utilizar las que sirven para herir, y en aquel mismo instante, mi madre se acercaba a mi oído y me susurraba te quiero. Aquello me dejaba desconcertado,  hablaba de herir y me susurraba un te quiero. Un día me armé de valor para preguntarle el porqué de aquello. Ella, contenta de ver que por fin le había preguntado, se acercó a mi y susurrando me dijo: nunca te conté el último secreto, las palabras que se susurran son las verdaderas, las que salen del alma con el fin de alcanzar otra alma. ¿Te das cuenta de por qué te susurro al oído? Quiero que mis pa...

Compartir mundos

*Para leer esta entrada es aconsejable hacerlo con la música de fondo, la misma que me ha hecho escribir esto.  Recorríamos la calle como si fuésemos los protagonistas de aquella película; nuestra película. Sentí que me agarrabas más fuerte de la mano y pude ver que aquello que sentíamos era verdadero. Los árboles seguían estando adornados como si la Navidad volviese a existir en pleno febrero. Adornaban la calle, pero también nuestro camino.Las hojas habían desaparecido hacía tiempo y desnudos sus cuerpos nos mostraban sus partes más íntimas. De fondo podíamos ver el río que cruzaba justo por el medio de la ciudad rompiéndola en dos partes asemejando que existía una gran diferencia entre una parte y la otra.  Nosotros seguíamos sumergidos en nuestro camino, paso a paso, aunque sin ninguna pausa que tomar. Nadie nos seguía el rastro y tampoco había nadie a nuestro alrededor. Parecía que el tiempo se había tomado un descanso para el mundo, pero no para el n...

Caminante

1:30 p.m. desde la pequeña población de Esher, Londres. Suena de fondo Camins de Sopa de Cabra en la playlist aleatoria del Spotify . Me preparo el té bien caliente haciendo como que formo parte de la sociedad inglesa acomodándome a sus hábitos y costumbres. Mis manos sobre el teclado. Preparados, listos... camino. Desde hace unas semanas la mente viaja por delante de la razón, intentando encontrar el camino por el que continuar. La vida siempre nos pone a prueba, nos pone en el apuro de decidir, de empezar a madurar y saber escoger, o más bien podría llamarlo arriesgarse. Escuchar el que no arriesga no gana se me hace cansado pero hay algo que se esconde detrás de ese dicho. Está claro que hay que arriesgar para saber qué es lo que va a suceder pero, ¿estamos realmente preparados para una derrota? ¿para la caída libre? ¿estamos preparados para ver que aquello por lo que arriesgamos ha salido mal?  Hace tan solo unas semanas leí un magnífico artículo llamado Mama también...

Encendamos la vida

Escuchaba cómo golpeaban sin parar la ventana. El cielo encogido, las nubes enfurecidas y dejando caer todo el agua que contenían, miles de gotas que con la fuerza del viento eran empujadas hacia mi ventana.  En aquel momento se fue la luz. Busqué bailando con la oscuridad la caja de cerillas y una vela que siempre guardaba en el cajón. Rocé aquella cerilla escogida por la superficie rugosa de la caja y la prendí. Su llama iluminó aquella habitación y pude encender la vela. Me detuve en el medio de la habitación. Los minutos pasaban y mi baile con la oscuridad seguía su curso aunque ahora con un poco más de visibilidad gracias a aquella cerilla.  Me tumbé en la cama, las ideas y los pensamientos se fueron generando en mi mente. Realmente aquella cerilla había proporcionado una luz, un camino que decidí seguir. Pronto llegué a una conclusión muy simple, todos contenemos una mente privilegiada capaz de ser como esa cerilla, generando miles de ideas a la vez, miles de lu...

Reflexiones

Sabemos que el tiempo pasa, nos absorbe, nos destruye, nos hace crecer y nos hace cambiar. A lo largo de los años he podido observar que en este mundo no estamos solos, las personas que nos rodean nos acompañan allá donde vayamos, allá donde viajemos, ya sea un viaje físico o un viaje mental. Esas personas permanecen en nuestras mentes en cada momento y por ello, son cómplices de nuestro viaje, cómplices de nuestras vivencias y cómplices de nuestros más remotos secretos.  Esa gente es muy importante para nosotros, pero llegan los momentos en que alguien nos acompaña y que muchas veces intentamos ignorar. Ese alguien es muy especial para nosotros, porque nos hace pensar, razonar e incluso enloquecer. La soledad retumba en nuestra persona, como aquel viento que empuja fuertemente contra una cara golpeándola y saliendo por la punta del cabello. Es la soledad la que no nos deja escapar, la que sigue amarrada a cada uno de nosotros como un bebé que necesita estar al lado de su madr...

El hombre del alambre

Como cada día, me preparo para pasar por el alambre. Es un recorrido corto pero intenso, donde una simple emoción puede arrojarte al vacío.  Este alambre forma parte de mi vida, su recorrido hace que cada día analice mi vida y aprenda de los errores que he ido cometiendo. Me gusta llamarle a este alambre "vida". ¿Por qué le llamo vida?, este alambre, como he dicho, refleja mi vida, pero cada uno de nosotros puede coger ese alambre y pasar por él, pasar por la vida.  El recorrido de la vida puede que a simple vista sea fácil como ese alambre pero, las cosas se complican. Existen factores exteriores e interiores que hacen que temblemos, que obstaculicen nuestro camino y nos lleguen a hacer caer del alambre de la vida.  Os diré una cosa, he caído miles de veces de ese alambre. Con cada paso en el alambre he alcanzado tocar el suelo. La caída es dura pero el alambre sigue estando en su sitio, preparado para que vuelvas a pasar y preparado para que vuelvas a caer....

Las murallas de la vida

Decidí recorrer mi camino, aunque fuese solitario, un alma andante vagabundeando por las calles, rastreando el final de algo o el principio de quién sabe qué. A medida que avanzaba, mis piernas se sentían débiles, como si de repente se fuesen a hundir por medio de aquellas piedras que recorrían junto a mi por el camino de la vida. En cada piedra, pude ver cada una de mis derrotas, cada una de mis más remotas historias derramadas y por supuesto, lo que iba quedando de mi en cada paso.  El camino llegaba a su final, pues a lo lejos vislumbré una especie de pared. Justo me detuve en mitad de aquella calle, miré a mi alrededor y observé que el mundo se había detenido, las nubes no seguían su ritmo, se habían paralizado como si de un escenario se tratara. Allí delante se encontraba el final y decidí caminar hacia él. El tramo final me costó lo suyo, pues aquello seguía igual de paralizado e impedían casi que pudiera avanzar. Cuando llegué a lo que fuera el final de camino, al...

Dejando huella

Hoy, tras un tiempo con el blog inactivo a causa de problemas personales, empezamos un nuevo proyecto dentro de este blog donde iré poniendo algunas entradas con mis "pinitos" en el mundo de la escritura. Sí me gustaría deciros que las podéis comentar y además agradecería vuestros comentarios, creo que pueden ser fundamentales para mi. Espero que os guste  Con cada paso que damos en esta vida, con cada acción e incluso cualquier momento, conseguimos formar un camino. Ese camino será el reflejo de lo que somos, un camino lleno de caídas, de logros y de momentos que siempre recordaremos. Esos caminos estarán repletos de personas que dejarán su huella y que impregnarán toda su esencia en nosotros. Hay que tener en cuenta que por mucho que desaparezcan esas personas, su huella quedará en nuestro corazón, pues el corazón es el camino del alma, ese camino que hemos llevado durante la vida y que ha recorrido tanto lugares como personas y momentos. Nos tenemos que acostum...